Una experiencia caótica y una gestión pésima de nuestra reserva
Llegamos al A&O Edinburgh Hostel el 26 de septiembre con una reserva confirmada y, al llegar, nos dijeron que no tenían habitación disponible. Lo más sorprendente es que, en ese mismo momento, vimos cómo a otra pareja y a dos mujeres les comunicaban exactamente lo mismo.
Nos ofrecieron alojarnos en una habitación situada a unos 35 kilómetros de Edimburgo. Evidentemente, rechazamos la propuesta, ya que habíamos elegido este alojamiento precisamente por su ubicación en la ciudad y teníamos excursiones y planes en Edimburgo. Nos indicaron que únicamente nos pagarían el taxi para llegar hasta allí, pero no los desplazamientos posteriores hacia Edimburgo, por lo que para nosotros no era una solución válida.
Después nos propusieron compartir habitación. Viajaba con mi hija, así que también rechazamos esa opción. Mientras tanto, estuvimos llamando a Booking para intentar solucionar la situación. Pasaron unas tres horas y llegamos aproximadamente a las nueve de la noche sin recibir una solución clara ni información concreta sobre qué iba a ocurrir.
Finalmente, nos dijeron que podían darnos una habitación de cuatro camas, pero que al día siguiente, a pesar de que también teníamos reserva, podrían volver a ponernos en una habitación compartida. Insistimos en que no aceptábamos una habitación compartida y pedimos que nos garantizaran que tendríamos una habitación no compartida. Después de más esperas, nos aseguraron que al día siguiente tendríamos que cambiarnos de habitación, pero que sería una habitación privada.
A la mañana siguiente hice las maletas para realizar el cambio. Sin embargo, una trabajadora diferente, que fue mucho más resolutiva, nos informó de que no teníamos que cambiarnos y que podíamos quedarnos en la habitación en la que estábamos. Es decir, después de toda la espera, las explicaciones contradictorias y hacer las maletas, finalmente no era necesario cambiarse.
Pensábamos que ahí terminaba el problema, pero al regresar por la noche de nuestras excursiones nos encontramos con otro episodio absurdo: nuestra habitación estaba en una zona muy alejada dentro del propio hostel y la tarjeta no funcionaba. Tuvimos que volver a recepción, trajeron otra tarjeta y tampoco funcionaba. Estuvimos aproximadamente 40 minutos esperando hasta que finalmente conseguimos entrar.
Además, el sistema de check-in nos pareció innecesariamente complicado. Al llegar, en lugar de que el personal simplemente comprobara nuestra reserva y confirmara nuestra llegada, nos obligaron a registrarnos nosotros mismos en unos ordenadores, mientras había personal en recepción que podría haber realizado esa comprobación directamente.
Lo más desconcertante de toda la situación es que inicialmente nos dijeron que no había habitación, pero después de horas de espera finalmente sí apareció una solución. Y, por lo que pudimos comprobar, no fuimos los únicos huéspedes que se encontraron con este problema.
En resumen: una experiencia completamente caótica, con falta de organización, información contradictoria, largas esperas y una gestión muy deficiente de una reserva que estaba confirmada. Entiendo que pueden surgir problemas de disponibilidad, pero lo que resulta inaceptable es la manera en que se gestionó la situación y la falta de información clara durante horas.
Recomiendo a quien esté pensando en alojarse aquí que tenga en cuenta nuestra experiencia y confirme muy bien su reserva y la disponibilidad real de la habitación antes de llegar.